K A M I K A Z E
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MIDWAY: EL HIRYU CONTRA EL YORKTOWN

Es curioso, cuando inicié este caso de estudio, simplemente lo hacia por que había que hacerlo, ¡hay tantas webs sobre la Batalla de Midway! que uno se pregunta realmente ¿quién no conoce la historia del Teniente de navío Ioichi Tomonaga?. Por tanto confiaba muy poco en poder aportar nada nuevo. Uno, a veces, da como cierto algunas cosas e incoscientemente zanja el tema sin más, en mi caso seguramente influenciado por la película de 1976 "LA BATALLA DE MIDWAY" (la culpable indiscutible de mi pasión por la Guerra del Pacífico) y por un buen número de artículos y libros que mantuvieron (y mantienen) la leyenda. De hecho al revisar los libros que considero "buques insignia" sobre el tema me llevé una gran sorpresa, quizás en su momento incluso llegué a negar la evidencia.
¿Pero realmente Tomonaga se estrelló contra el Yorktown?. Puede parecer contradictorio que en una web dedicada a las acciones kamikaze se pretenda negarlo. En cierto modo así es, aunque no exactamente...

4 de Junio de 1942. Aproximadamente a doscientas millas al noroeste de Midway 12:30 horas.
Un solitario avión de reconocimiento japonés, el nuevo Yokosuka D4Y Suisei ("Judy"en el código aliado) destinado a ser el substituto del mítico, y hasta la fecha invencible, Aichi D3A "Val", vuela a la máxima velocidad que puede suministrar su motor sobre las aguas del Océano Pacífico. La tripulación mantiene una controlada calma, calma que puede rasgarse con un simple aliento, no es para menos. En su vuelo operacional inaugural no le ha acompañado la suerte, su aparato de comunicación no ha funcionado, la preciada información que han descubierto no ha podido ser transmitida a la flota. Ellos aún no lo saben, pero la información va ha llegar demasiado tarde y sólo va a servir para desconcertar aún más a la, en esos momentos, perturbada mente del Vicealmirante Nagumo.

12:40 horas. Tres impresionantes columnas de humo negro marcan el punto exacto en donde ha de encontrarse la Kido Butai. No intentan negar la realidad, saben a lo que la flota japonesa se enfrenta, reconocen (a pesar de querer negarlo a ultranza) que el dantesco espectáculo que se representa a sus pies entra dentro de las posibilidades que más temían desde hacia un par de horas. Ahora sólo queda una alternativa, no hay tiempo para lamentaciones y el piloto lo sabe. Un ligero golpe de timón hacia el norte y el Suisei se aleja en pos del único portaaviones japonés combativo en el área de batalla.
Las tripulaciones de los destructores Arashi y Nowake, escoltando al incandescente casco del portaaviones Akagi, prestan una relativa atención a la presencia del avión de reconocimiento. Al igual que las de las tripulaciones del Hayikaze y Maikaze que circunvalan la pira funeraria del Kaga, la del Makigumo que navega entre ambos y las del Hamakaze e Isokaze que lo hacen sobre la apocalíptica obra viva del Soryu, buque del que despegó el Suisei a las 08:45 horas, minutos más tarde de ser recogidos los aparatos de la oleada de ataque dirigida por el Teniente de Navío Iochi Tomonaga contra Midway. Las contradictorias informaciones recibidas sobre la composición de la flota americana habían obligado al vicealmirante Nagumo a ordenar una nueva exploración, esta debía de ser lo más rápida posible. El Suisei del Soryu, un prototipo experimental, encajaba en las necesidades requeridas, si no hubiese sido por el lamentable fallo que le dejó mudo...

12:50 horas. El Suisei deja atrás al crucero ligero Nagara, que hondea la bandera de Nagumo, y se dispone a tomar cubierta sobre el portaaviones Hiryu1 buque insignia del vicealmirante Tamon Yamaguchi.
El nuevo bombardero de Yokosuka se caracterizó por tener una velocidad de aterrizaje muy alta, siendo considerado incluso peligroso por las tripulaciones al compararlo con el Val, especialmente en sus comienzos. Pero el piloto posó el aparato con diestra maestría saltando con rapidez a la cubierta de vuelo para informar de su descubrimiento. El personal de cubierta le condujo sin demora ante la presencia del contralmirante Tamon Yamaguchi.  Mezclando un sentimiento de rubor y rabia el piloto explicó:
-Una avería en los aparatos de transmisión me impidió enviar un mensaje, por lo cual me apresuré a regresar para informar que la fuerza enemiga comprende tres portaaviones: El Enterprise, el Hornet y el Yorktown.

Durante unos instantes la mente de Yamaguchi retrocede en el tiempo, intentando crearse un cuadro definitivo de la situación a la que ha de enfrentarse el Hiryu. Retrocede hasta las 10:24 horas...
En el puente de vuelo del Hiryu el ruido es ensordecedor, los motores de los aviones dispuestos a despegar parece desvanecerse cuando alguien señala hacia el Akagi, que sigue la estela del portaaviones2. Una bola anaranjada surge de su plana cubierta y de inmediato todo el buque se transforma en una negra humareda, rota de tanto en tanto por una nueva bola anaranjada que señala más explosiones, lo mismo ocurre en el Kaga y en el Soryu. En el puente de mando del Hiryu el desconcierto dura bien poco, no así la rabia por el duro golpe sufrido, en cinco minutos todo ha cambiado, la invencible Kido Butai está grogui, pero la batalla no ha finalizado. La sala de radio es un auténtico hervidero, los mensajes se suceden con una velocidad endiablada, Nagumo ha de trasladarse al Nagara (a las 10:46 horas) y el mando pasa al contralmirante Abe y Yamaguchi será el encargado de dirigir las operaciones aéreas. No hay tiempo que perder, el Hiryu aproa al viento y, a las 10:50 horas, los 24 aparatos que atestan la cubierta de vuelo despegan siguiendo a los SBD que acaban de decapitar la flota de portaviones japonesa.

Primera oleada del Hiryu

18 Aichi D3A (Val)

Lt. Michio Kobayashi

6 Mitsubishi A6M2 (Zeke)

Lt. Yasuhiro Shigematsu

A las 11:00 horas el hidroavión número 5 del Chikuma comunica la posición de la TF-17: 070º a 90 millas de la flota japonesa, y todos se preguntan por qué el explorador del Soryu aún no ha comunicado nada. Kobayashi sigue la radio señal del hidroavión y a las 12:00 horas inicia el ataque siendo recibido por 12 F4F del Yorktown y 6 de la TF-16, 18 cazas contra 4 japoneses (2 tuvieron que regresar tras atacar a 5 SBD que se encontraron por el camino) son demasiados, aún así los pilotos americanos pensaron que se enfrentaban a... ¡18!. Haciendo una muestra de valor y precisión los Val consiguen alcanzar al Yorktown con 3 bombas (dos de 250 kg perforadoras de blindaje y una de 242 kg) más un impacto cercano que le provoca varias vías de agua. El portaaviones queda envuelto en un denso humo y seriamente dañado, los atacantes japoneses creen que lo han dejado fuera de combate, pero es una vana ilusión...

Yamaguchi, desconociendo el resultado del ataque de Kobayashi, vuelve a la realidad y si bien en un primer momento no ha querido creer la información, irritado por que un avión tan nuevo tuviese la radio muda e inútil, reconoce que sus temores han sido confirmados. La cantidad de atacantes repelidos por la Kido Butai había sido considerable, demasiados para ser sólo de un portaviones americano. Lo había intuido desde el primer momento, las confusas informaciones radiadas por el hidroavión número 4 del crucero pesado Tone (07:28 horas y 08:30 horas) así lo presagiaban. Incluso pidió a Nagumo lanzar la segunda oleada destinada a Midway hacia ese avistamiento, a sabiendas que no estaba correctamente armada para tal fin, pero el viejo samurai (una de la mayores controversias de la batalla) lo desestimo. Y ahora ya era demasiado tarde para lamentarlo, había que continuar la lucha, la batalla estaba lejos de finalizar...

Teniente de navío 
Ioichi Tomonaga

Sobre la cubierta de vuelo ya han sido dispuestos 10 Kate (9 del Hiryu y uno de Akagi empleado en la misión de reconocimiento de la mañana) y 6 Zeke de escolta (4 del Hiryu y 2 del Kaga) para efectuar un segundo ataque contra la flota norteamericana. En esta ocasión estará comandado por el Teniente de navío Ioichi Tomonaga, que dirigió el ataque a Midway. Él mismo mandará la primera sección de 5 Kate, mientras que la segunda lo será por el Teniente de navío Toshio Hashimoto (que voló en el avión de Tomonaga como observador durante el ataque a Midway). La cobertura de cazas estará bajo las órdenes del Teniente de navío Sigheru Mori.
Y aquí es donde comienza la leyenda:
El ataque a Midway había ocasionado pocas bajas3 (de 107 aparatos no volvieron tres Zeke, un Val y cinco Kate), pero algunos aviones habían sufrido averías que aún no estaban reparadas. Uno de estos aparatos era el BII 310 de Tomonaga, un caza americano le ametralló y el depósito de combustible del ala izquierda se incendió, afortunadamente las corrientes de aire jugaron a favor y el incendio se apagó de inmediato. Al aterrizar los mecánicos advirtieron que el depósito estaba perforado y procedieron a reparar el ala y el depósito. Al llenarlo de combustible tuvieron una desagradable sorpresa, ¡a partir de la mitad superior el depósito seguía perdiendo y ya no había tiempo de repararlo para el segundo ataque!. La noticia es comunicada con prontitud a Tomonaga, ofreciéndole la posibilidad de cambiar de aparato, ofrecimiento que es llevado por todos los pilotos, pero él rehusó sonriendo a cada petición:
-No hay problema, el enemigo se encuentra a unas 100 millas, hay combustible de sobra para la misión.
En teoría no mentía, el radio de acción máximo del torpedero era de 978 km (528 millas), sí el enemigo estaba tan próximo podía efectuar el ataque y regresar. De cualquier forma (según el relato de Fuchida) a bordo del Hiryu todos los pilotos estaban resueltos a morir por el Emperador y el Japón, hundirían un portaaviones enemigo aunque para ello tuvieran que estrellarse contra él. Aún así las protestas continuaron, protestas que quedaron zanjadas a las 13:15 horas cuando aparecieron por el horizonte los supervivientes del primer ataque y todas las miradas se dirigieron a las motas que poco a poco se iban agrandando. ¡Sólo regresaban ocho!, cinco Val y tres Zekes y Kobayashi no estaba entre ellos. Uno de los Val aumentó la velocidad, efectuando una rápida pasada sobre la cubierta para dejar caer una bolsa con un mensaje que es rápidamente entregado al puente de mando. Yamaguchi escuchó en silencio la lectura. "Atacada flota enemiga compuesta por 5 cruceros y un portaviones que ha sido dejado en llamas".
Ante esta nueva información Yamaguchi  hace llamar al puente a Tomonaga, Hashimoto y Mori para darles personalmente las últimas instrucciones: "Concentrar el ataque sobre los portaviones que no han sido atacados por Kobayashi, de no encontrarlos entonces dirigir el ataque contra el mismo". Tanto el comandante del Hiryu, capitán de navío Tomeo Kaku, como Yamaguchi estrechan la mano de los tres líderes deseándoles éxito en su arriesgada misión, el contralmirante tendrá unas, premonitorias, palabras especiales para Tomonaga:
-Yo no voy a permitir que usted muera sólo. Voy a estar siguiéndole  pronto.
Los preparativos se aceleraron, había una cierta similitud con los acontecimientos ocurridos horas antes, la segunda oleada presta para despegar y la primera regresando del ataque. Pero eso había ocurrido a las 08:37 horas cuando la Kido Butai parecía indestructible, ahora todo era diferente y no había tiempo que perder, los supervivientes del primer ataque al Yorktown tendrían que esperar.

13:20 horas. El puente de vuelo del Hiryu es un atronador estruendo, los motores de los dieciséis aparatos de Tomonaga rugen a máxima potencia esperando la señal del oficial de despegue. En el puente de mando el almirante Yamaguchi observa la maniobra inmóvil como una estatua, es plenamente consciente del duro cometido de los aviones que van a despegar y de que la mayoría no va a regresar, especialmente Tomonaga...
Uno a uno los aviones van abandonado la cubierta alzándose con la majestuosidad que tantas veces ha presenciado la tripulación del portaviones, en ésta ocasión, no obstante, la despedida es lacónica. Si bien se levantan los brazos, siguiendo el estruendoso ritual repleto de Banzais, el adiós es silencioso y lleno de lágrimas en los ojos de todos.
La extenuada tripulación ha de seguir la lucha, aún queda mucho por hacer y no puede permitirse el perder el tiempo en lamentaciones, no ha pasado ni un cuarto de hora desde el despegue de Tomonaga y la cubierta vuelve a estar "llena" de aparatos a los que hay que atender: Son los ocho supervivientes de la agrupación de Kobayashi.

Segunda oleada del Hiryu

10 Nakajima B5N (Kate)

Lt. Ioichi Tomonaga

6 Mitsubishi A6M2 (Zeke)

Lt. Sigheru Mori

Tras la línea del horizonte la agrupación del contralmirante Frank Fletcher vuelve a ser operativa, al menos en parte. Son las 13:50 horas y los equipos de reparaciones han conseguido habilitar la cubierta y extinguir todos los incendios. En la sala de máquinas todos comienzan a felicitarse, el Yorktown poco a poco consigue andar a 18 nudos y nada parece indicar exteriormente que el buque ha sido seriamente alcanzado. La experiencia adquirida en la Batalla del Mar del Coral, en donde fue alcanzado por una bomba de 360 kg. más dos impactos cercanos que le provocaron diversas vías de agua, ha sido determinante.
La alegría de la tripulación va a durar bien poco. La formación de Tomonaga se aproxima a su posición, el Kate de Hashimoto va por delante, a unas 45 millas del Yorktown, pegado a sus prismáticos escudriña todo el horizonte para encontrar al portaviones incendiado por los Val de Kobayashi. Pero no hay ni rastro de él. "Ha debido de hundirse", murmura lacónicamente y durante dos minutos más sus ojos se funden con la óptica de los prismáticos. Entonces su corazón da un vuelco, ¡estelas a babor!. "¡Ahí están!-piensa excitado- un portaviones intacto con su escolta, es imposible que se trate del mismo no hay ninguna señal de humo y navega a unos 24 nudos". A una señal suya el piloto vira en redondo y de inmediato se detiene junto al Kate de Tomonaga, indicándole la posición del enemigo. Son las 14:26 horas, la formación nipona asciende hasta los 4.000 metros preparándose para la acción.

Capitán de corbeta 
John S. Thach

Justo un minuto después el radar del crucero pesado Pensacola, navegando a babor del Yorktown, detecta en su radar a un grupo de aviones acercándose desde el noroeste a unas 45 millas (83 km). De inmediato se suspenden las operaciones de repostado de aviones y a toda prisa, por segunda vez, se efectúa el drenado y rellenado de las conducciones y tanques de gasolina de aviación con CO2 en previsión de futuros incendios. Aproándo al viento para lanzar todos los cazas disponibles, ocho, al mando del capitán de corbeta John S. Thach, comandante del escuadrón VF-3.
14:32 horas, Tomonaga ordena posición de ataque al avistar al completo la formación enemiga, identifica a un portaviones, cuatro cruceros y siete destructores con rumbo este y a una velocidad estimada de 25 nudos (18 reales). A su vez el crucero pesado Astoria, al que ha sido trasbordado Fletcher tras el ataque de Kobayashi, informa "16 aviones enemigos, 15 millas fuera y acercándose". Los seis F4F de cobertura son enviados hacia esa posición, mientras que Thach inicia el despegue con el resto para combatir en las inmediacones el Yorktown, ya que sólo disponen de unos 30 galones de combustible cada uno. Nuevamente se pide a la TF-16, a 30 millas al sudeste, del contralmirante Raymond Spruance apoyo aéreo, pero sólo puede enviar a ocho F4F que poco podrán intervenir en la lucha.
14:40 horas Tomonaga ordena el ataque por separado, él entrará por el costado de babor (desde el oeste) mientras que la sección de Hashimoto lo hará por la aleta de estribor, iniciando un suave descenso para ganar velocidad y poder cruzar la barrera de buques con la máxima velocidad posible. Hashimoto se separa y vira a la derecha para rodear por el nordeste a la TF-17 y atacar desde el este. La táctica es buena, el Yorktown se enfrentará a un ataque desde ambas amuras y tendrá pocas posibilidades de escapar de los torpedos de las experimentadas tripulaciones japonesas.
En esos momentos dos F4F atacan a la primera sección derribando en su primera pasada a un Kate, la réplica de los tres Zekes de escolta es fulminante y los dos cazas caen envueltos en llamas. El resto de cazas de la cortina exterior son incapaces de encontrar a los torpederos japoneses que se aproximan a 370 km/h, el Pensacola sí que "centra" a la primera sección cuando está a 19 km, pero no abrirá el fuego hasta que la distancia se reduzca a 11 km, siendo imitado al instante por el resto de buques.
Ante los ojos de Tomonaga la muralla de fuego parece impenetrable, no se amilana, apretando con fuerza los mandos dirige el morro de su avión hacia el hueco existente entre el crucero que ha iniciado el fuego y un destructor que navega tras él (Pensacola y Russell), la distancia se reduce a 3.600 metros cuando decide nivelar a 60 metros de altura, altura que bajará a 15 metros cuando pasa a 455 metros del Pensacola realizando maniobras evasivas para zafarse del nutrido fuego antiaéreo.


El capitán del Yorktown, Elliot Buckmaster observa con preocupación la aproximación de los japoneses, ordena todo a estribor para presentar la popa a los atacantes y reducir su ángulo de disparo, el resto de buques imitan la maniobra con una precisión que asombra a Tomonaga. Pero el asombro dura bien poco, una nueva amenaza se cierne sobre su sección y ha de concentrarse en evadirla si quiere alcanzar al portaviones.
Los ocho Wilcats de Thach ya están en el aire y su superioridad numérica se hace patente de inmediato al derribar los tres Zekes de escolta. Tomonaga sabe que sus posibilidades se han reducido al mínimo, ahora están indefensos...
Thach se lanza contra el Kate que va en cabeza, despreciando al fuego antiaéreo que no diferencia entre amigos o enemigos consigue ponerse tras su cola. Una cola llamativa con dos bandas amarillas que le diferencian del resto. Consigue centrarlo, pero antes de apretar el disparador el Kate desciende un poco más esquivando la primera andanada. Thach maldice, rectifica y aprovecha la oportunidad que ahora le brinda su adversario.
El Kate a llegado al punto de lanzamiento, a de nivelar y mantener el rumbo si quiere alcanzar a su objetivo, Thach lo sabe, si su propia defensa antiaérea no le derriba el japonés puede darse por muerto. Las ametralladoras del caza escupen una lluvia de fuego, el ala izquierda se incendia dejando las costillas de la estructura a la vista, él no lo sabe, pero el BII 310 ya ha sido alcanzado por la mañana en esa misma ala y en pocos segundos la suma de impactos pasaran factura.
El piloto japonés ha de ser muy bueno, pues consigue mantener el rumbo sin inmutarse y lanzar el torpedo desde la aleta de estribor del Yorktown. Un leve chapoteó y el pez mecánico sale en pos de su objetivo, Thach lo observa horrorizado, vuelve a disparar y el ala izquierda del Kate acaba por doblarse. Durante una fracción de segundo el avión japonés parece quedar suspendido en el aire, pero la inercia lo lanza hacia adelante y cae al mar a escasos metros del Yorktown en un mar de llamas. La explosión confunde a Thach, que cree que el japonés a conseguido alcanzar al portaviones con su torpedo, no sin cierta admiración hacia su enemigo maldice nuevamente ante el aparente éxito final, pero no es así.
El comandante de la agrupación de ataque japonesa, teniente de navío Ioichi Tomonaga ha sido derribado. La leyenda, como ya dijimos anteriormente, acaba de comenzar...

Pero la lucha sigue, el resto de la primera sección continúa la carga. El punto de Tomonaga, contra el que Thach no puede hacer nada, logra lanzar su torpedo e intenta abandonar el área de batalla volando paralelo al Yorktown, que conseguirá nuevamente evadir al torpedo, vira al sur pero cuando parece haberse zafado del fuego antiaéreo es alcanzado, hundiéndose en el agua a escasos metros del Portland. La explosión confunde a los componentes de la segunda sección que la toman como un impacto sobre el crucero
El resto de Kates de la primera sección no obtiene mejores resultados. Los dos aparatos restantes, esquivando una lluvia de proyectiles se desvían de su trayectoria inicial y acaban entrando paralelamente al costado de babor del portaviones. El primero de ellos se encuentra de cara con un F4F que acaba de despegar, el piloto americano vira en redondo comenzando un salvaje ametrallamiento hasta que finalmente el torpedero explota a escasos metros de la popa del Yorktown, el merito no es sólo del piloto, la DCA también ha contribuido. ¡Tanto que acaba por derribar a su propio caza!. El piloto, milagrosamente, logra abandonar el caza a tiempo y ser recogido posteriormente por el destructor Anderson.
Vayamos con el último Kate de la primera sección, inicialmente es más afortunado y consigue sobrepasar al Yorktown en su intento de atacarlo por la proa. Al llegar a la altura del destructor Balch vira para efectuar el lanzamiento, de inmediato un F4F se lanza contra él así como todo el fuego antiaéreo del sector, el piloto japonés intenta zafarse lanzando el torpedo antes de tiempo para ganar más velocidad. Vano intento, a 1.300 metros de babor del Yorktown la acción combinada consigue su objetivo y el Kate es derribado, en está ocasión el piloto del caza se libra de bien poco de seguir la misma suerte de su presa. Posteriormente se atribuirá el derribo argumentando "todos los disparos iban dirigidos a mí".

La sección de Tomonaga ha sido totalmente aniquilada. Paralelamente la de Hashimoto ha efectuado su ataque. ¿Con qué resultado?. Veámoslo.
Los cinco Kate entran por la proa del crucero Portland, éste abre el fuego cuando se encuentran a 7.200 metros, para evitarlo nivelan a 30 metros arrumbando hacia la amura de babor (costado delantero izquierdo) seguidos de cerca por los tres Zekes de Mori. Cuatro F4F les atacan, Mori y sus hombres se enzarzan en una melé que a costa de la pérdida de dos Zekes consigue su cometido, la segunda sección alcanza la distancia de lanzamiento sin haber perdido ningún elemento.
Descienden a 30 metros y a 545 metros el Kate de Hashimoto lanza el torpedo, seguido por otros tres, y los cuatro sobrepasan al Yorktown escapando entre los destructores Hughes y Hammam. Al quinto (el del Akagi) no le funciona el sistema de lanzamiento y ha de abortar el ataque siguiendo al  resto pasando por la popa del Yorktown y escapando entre el Vincennes y el Hughes. Son las 14:43 horas y Hashimoto, que ha presenciado la muerte de Tomonaga, está a punto de recibir una gran alegría.
Toshio Takahashi, el piloto del Kate de Hashimoto, pregunta nerviosamente mientras sortea el fuego antiaéreo: "¿Conseguimos un impacto?". Hashimoto gira la cabeza y ante sus ojos un enorme geiser de agua gana altura en el costado del portaviones. Su respuesta es un aullido de alegría.
De los cuatro torpedos, dos impactan a 4,5 metros bajo la línea de flotación. Tres cámaras de calderas se apagan, el generador de proa queda fuera de servicio y sólo funcionan las luces de emergencia. Escorando a babor va perdiendo velocidad, queda sin gobierno y sin comunicación interior. A las 14:55 horas la escora alcanza los 23º, el hangar queda a nivel del mar pero afortunadamente se logran detener las inundaciones. Aún así la situación es desesperante y el capitán Buckmaster se ve obligado a ordenar el abandono del buque ante el inminente peligro de vuelco.
Dos minutos antes el cruceero  Portland es el último navío de la TF-17 en cesar el fuego, los japoneses desaparecen dando por finalizado el ataque. El Kate de Hashimoto se aleja hacia el punto preestablecido para reagruparse encontrándose con el del Akagi, pilotado por el alférez Nakane, advirtiendo que aún lleva el torpedo bajo su vientre no puede reprimir un sentimiento de ira al preguntarle:
-¿Qué vino usted hacer aquí? -inquiere gesticulando hacia el torpedo- ¿A quién quería engañar?.
Nakane responde a su vez con gestos desesperados golpeando la palanca, entonces el mecanismo responde y el torpedo cae mansamente al mar. El rictus de Nakane manifiesta una gran desolación, mientras que Hashimoto no deja de maldecir su mala suerte. Cuando los supervivientes se reúnen Hashimoto contabiliza las pérdidas: cinco Kate y tres Zeke, Mori tampoco se encuentra entre los supervivientes.  Aproando hacia el Hiryu ordena enviar el siguiente mensaje:
«Dos impactos directos en portaaviones clase Enterprise. No es el atacado por Kobayashi»

En el puente de mando del Hiryu el mensaje es recibido con jubilo. Dos portaviones enemigos están fuera de combate. Ahora es uno contra uno. El estado mayor del contralmirante ve factible una victoria a ultranza. Yamaguchi se muestra un tanto cauteloso su preocupación inmediata es recuperar los aviones de Tomonaga, contabilizar las pérdidas y sopesar las posibilidades de lanzar un nuevo ataque.

No sabe que ha sido descubierto y la suerte del Hiryu ya está echada. Cinco minutos después que Tomonaga iniciase su ataque contra el Yorktown, un solitario SBD del VS-5 de ese mismo portaaviones, que había despegado a las 11:30 horas en misión de reconocimiento, pilotado por el teniente de navío Samuel Adams le descubre. Rápidamente comunica su posición: «Avistados un portaaviones, dos acorazados, tres cruceros y cuatro destructores. Posición 31º 15' norte 179º 05' oeste, rumbo 000º, velocidad 15 nudos»
El mensaje es recibido por Spruance, según los cálculos el cuarto portaviones japonés se encuentra a 110 millas de la posición del Yorktown a las 11:30. En esos momentos la distancia real es tan sólo de 72 millas (133 km.)
La orden de ataque es fulminante, aunque en ésta ocasión Spruance decide arriesgarse reservando los pocos cazas disponibles como cobertura de la TF-16 y envía a 38 SBD sin ningún tipo de protección. El Enterprise es el primero en lanzar su ataque, 22 Dauntlees al mando del Lt. Wilmer E. Gallaher se alzan al aire a las 15:25 horas. El Hornet no lo hace hasta las 15:40 horas, 16 bombarderos al mando del teniente de navío Edgar E. Stebbins siguen a los aviones de Gallaher.

Enterprise

7 Douglas SBD Dauntless del VS-6

Lt. Wilmer E. Gallaher  

14 Douglas SBD Dauntless del VB-3(del Yorktown)

Lt. Dewwitt W. Shumway

4 Douglas SBD Dauntless del VB-6

Lt. Richard H.Best.  

Hornet

7 Douglas SBD Dauntless del VB-8

Lt. Edgar E. Stebbins.

8 Douglas SBD Dauntless del VS-8

Pocos minutos antes, a las 15:30 horas, Hashimoto aterriza en el Hiryu con sus cinco Kates y dos de los Zekes, hasta las 14:30 no regresará el último. Cuatro de los Kake estaban tan dañados que los mecánicos no pudieron hacer nada por repararlos. Yamaguchi se da perfecta cuenta que con los aviones disponibles (y sólo dos oficiales, Hashimoto y Shigematsu) para atacar, seis cazas, cinco bombarderos en picado y cuatro torpederos (uno de los que regresó y los tres de reserva) y a tenor de las pérdidas sufridas en ambos ataques sólo disponen de una oportunidad: atacar en el crepúsculo. Entre las sombras de la noche sus escasos aparatos tendrán una mejor oportunidad para introducirse entre la escolta y asestar un golpe mortal al "último" portaaviones enemigo.
Pero antes hay que descubrir dónde está y para ello ordena al Suisei del Soryu, una vez reparado su equipo de transmisión, efectuar un rápido reconocimiento. Mientras tanto los exhaustos pilotos tendrán apenas unas horas para reponer fuerzas, para algunos de ellos será el tercer ataque del día y desde las seis de la mañana están en continua tensión. Si añadimos que el Hiryu a soportado el ataque de 79 aviones enemigos, 26 torpederos y 70 bombarderos, así como la preparación de tres oleadas hasta el momento (y el doble cambio de armamento antes de recoger los aviones que habían atacado Midway)  podemos hacernos una idea del agotamiento generalizado de toda la tripulación. Yamaguchi también lo sabe, es difícil no querer ver la tensión y la fatiga en las caras de sus hombres.

Aparatos destinados 
para la tercera oleada del Hiryu

4 Nakajima B5N (Kate)

Lt. Toshio Hashimoto

5 Aichi D3A (Val)

 

6 Mitsubishi A6M2 (Zeke)

Lt. Yasuhiro Shigematsu

Faltan pocos minutos para las 17:00 horas, en la cubierta se preparan los aparatos de la tercera oleada y en el aire la cortina protectora de cazas4 sobrevuela la Kido Butai dispuesta a no dejarse sorprender. En la primera parte de la batalla demostraron su eficacia, desmantelando una tras otra las diversas oleadas que habían atacado la Kido Butai desde las 07:02 horas. Lo ocurrido a las 10:24 horas se debió a que en esos momentos la CAP ganaba altura después de aniquilar a los torpederos del VT-3 de la TF-17, no estaban en posición de repeler el ataque de los SBD y no pudieron evitar el desastre. Aún así castigaron duramente a los SBD en retirada, un consuelo que sirvió de bien poco.
Hay rabia y determinación en las cabinas de los Zeke, pero también hay cansancio...

El Chikuma fue el primero en descubrir a los aparatos de Gallaher, el Hiryu aumentó la velocidad disparando furiosamente con todos los cañones antiaéreos, el Chikuma y el Tone no tardaron en imitarle mientras que los Zeke se lanzaban contra la amenaza a toda velocidad. 

Modelo de los daños
ocasionados en el Hiryu

Tres Dauntless fueron abatidos, el VB-3 de Shumway fue el blanco de tres cazas japoneses que obligó a todo el grupo lanzar las bombas con antelación.
Tomeo Kaku, el comandante del Hiryu, gobernó con pericia su buque consiguiendo esquivar las tres primeras bombas del VS-6 de Gallaher, pero las tres siguientes alcanzaron la cubierta de vuelo devastando los aparatos de la tercera oleada. Cuando el VB-6 de Best inició su picado el Hiryu ya era pasto de las llamas, su bomba fue la cuarta (estalló delante de la estructura de la isla) y la última contabilizada por los japoneses, pero no la última en alcanzarlo. Cuando aparecieron los escuadrones del Hornet ya era evidente que el portaaviones estaba sentenciado, tomaron como objetivo al Haruna y a los cruceros Chikuma y Tone sin llegar a alcanzarlos.

Abordo del Hiryu la situación era un infierno, se repitió nuevamente la historia ocurrida en el Akagi, Kaga y Soryu. Todos los esfuerzos por salvar al buque fueron estériles, esfuerzos heroicos y desesperados que finalizaron a las 02:30 horas del 5 de junio. Kaku y Yamaguchi se rinden ante la evidencia y ordenan el abandono del buque.
Estos dos hombres, fieles a la tradición marinera, decidieron morir con su buque atándose al timón del puente. Fue un lamentable error, su muerte restó dos brillantes mentes a la armada japonesa, los buques (en teoría) eran reemplazables, los hombres no.
El Hiryu se hundió, aproximadamente, a las 09:00 horas. El Yorktown fue más testarudo, hundiéndose junto al destructor Hammann a las 13:31 del 6 de junio alcanzado por los torpedos del I-168.

 

Lo dije anteriormente, cuando inicié este caso de estudio, simplemente lo hacía por entender que había que hacerlo. Incluso llegué a plantearlo con cierta desgana, deseando zanjar el capítulo para pasar al siguiente. Al darme cuenta de que desde hacía más de diez años conocía la respuesta no pude más que realizar la gran pregunta: ¿Desmitificar una acción kamikaze en una web dedicada precisamente a estudiar esas mismas acciones?.
En un aspecto estrictamente técnico, sí.
Creo que Ioichi Tomonaga no intentó estrellarse deliberadamente contra su objetivo, simplemente intentó apurar al máximo su aproximación para alcanzar al Yorktown. ¿Estaba seguro de morir en el ataque?. Posiblemente, realizar el ataque con un avión averiado le daba pocas garantías de regreso, recordemos que basándonos sólo en números estrictos de radio de acción tenía combustible para regresar. Pero posiblemente los estragos ocasionados por los Zeke sobre los TBD americanos condicionaron su moral. 10 Kate contra dos portaaviones (recordemos que daban al Yorktown por hundido) era sin duda una empresa... suicida.

Como final dejemos que el relato de Toshiro Hashimoto, testigo presencial, sirva de colofón:
Su avión, con su distinguible cola amarilla, era claramente visible mientras atravesaba el más intenso fuego antiaéreo que yo haya presenciado jamás. Lanzó él su torpedo, y luego, en el instante siguiente, su aparato se desplomó. Su ataque al portaaviones, frente al devastador fuego de las baterías, era equivalente a un golpe suicida.

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1] - COMPOSICION DE LA KIDO BUTAI
2ª División de Portaaviones, contralmirante Tamon Yamaguchi.
Hiryu (capitán Tomeo Kaku)
Grupo de apoyo, contralmirante Hiroaki Abe (en el Tone).
3ª División de Acorazados (capitán Tamoutsu Koma): Haruna (Koma) y Kirishima (capitán Sanji Iwabuchi)
8ª División de Cruceros (Abe): Tone (capitán Tametsugu Okada) y Chikuma (capitán Keizo Komura) 
Grupo de protección, contralmirante Susumu Kimura (en el Nagara).
10ª Escuadrón de destructores
Kazugumo y Yugumo (de la 10ª División de destructores)
Urakaze y Tanikaze (de la 17ª División de destructores)
Crucero ligero Nagara (con el vicealmirante Chuichi Nagumo. Incorporado a la flota a las 14:45 horas)

2] - En el momento del ataque de los SBD estadounidenses del Enterprise y el Yorktown el Hiryu abría la marcha de la Kido Butai, tras él el Kaga y el Akagi, navegando en paralelo a estribor y el Soryu a la misma distancia de estos pero ligeramente a babor. Al ser el portaaviones más avanzado quedó providencialmente oculto por un oportuno manto de nubes que le liberó de ser atacado por los bombarderos estadounidenses.

3] - El número total de aviones torpederos B5N2 embarcados en el Hiryu era de 21, 18 operacionales y tres de reserva. En la primera oleada el total de Kates era de 36, 18 del Hiryu y 18 del Soryu, fuentes japonesas reconocieron la pérdida de 5 torpederos. Suponiendo que todos ellos pertenecían al Hiryu hemos de considerar, entonces, que regresaron 13. Sí contra el Yorktown sólo se pudieron reunir 10 Kates, uno de ellos del Akagi, o bien los 4 restantes regresaron tan averiados que fue imposible repararlos o aterrizaron en algún otro portaaviones a su regreso de Midway 

4] - En esos momentos la CAP estaba compuesta por 14 Zekes: 6 del Soryu, 4 del Kaga, 3 del Hiryu y uno del Akagi. Aparte de los 6 destinados para la tercera oleada aún había 10 más en el hangar, pero por diversos motivos (fallos de motor, averías, daños por fuego enemigo) no eran operacionales.

 

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PARA SABER MÁS NO DEJÉIS DE VISITAR:

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http://www.de1939a1945.bravepages.com/
En ella encontraréis el estudio más exhaustivo existente en la red en castellano sobre la batalla de Midway.
Merece especial atención el artículo 4 de junio de 1942: un día para olvidar. Algo que bien pudo ser cierto...

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http://www.centurytel.net/midway/appendix/appendixthirteen.html
Apendice cronológico de la batalla de Midway (en inglés)

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http://www.usswashington.com/dl04ju42.htm

 

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