K A M I K A Z E
VIENTO DIVINO
VIENTO DE MUERTE
CASOS DE ESTUDIO
PRECURSORES
LOS KAMIKAZE DE PEARL HARBOR
El 7 de Diciembre de 1941 es una fecha bien conocida por todos. Para la mayoría de los norteamericanos es "el día de la infamia", para el resto fue el día en que la segunda gran guerra llegó a convertirse realmente en mundial. Para los estudiosos en general fue un brillante y osado ataque, no falto de fallos graves, ejecutado por la entonces indiscutible mejor aviación aeronaval del mundo: La japonesa. Muchos nos cuestionamos si la infamia fue un "full" para que el pueblo norteamericano entrase en el conflicto como un mártir. Realmente no es nuestra intención profundizar al respecto...
Nuestra intención es relatar una serie de actitudes que en esa fecha no llegaron a entenderse. "Fanáticos amarillos de mierda" o "Locos bastardos asesinos" fueron los adjetivos menos crudos emboca de los sufridos e indignados norteamericanos que padecieron en sus carnes el, indiscutiblemente, devastador ataque de la "Rengo Kantai" aquella apacible mañana de domingo en la que la palabra kamikaze sólo era un tópico apenas conocido de la mitología japonesa.
Posteriormente los estudios serios e imparciales de los historiadores, independientemente del bando al que pertenecían, dieron un halo de luz al desmitificar (y no alabar) la conducta de los pilotos "suicidas" del 7 de Diciembre de 1941.
1# La Leyenda de Fusata Iida
06'10 horas, 220 millas al norte de Oahu. Los 183 aviones de la primera oleada de ataque japonesa se pierden en la negrura de la madrugada del 7 de Diciembre de 1941, abordo de los seis portaaviones del vicealmirante Chuichi Nagumo el personal de cubierta inició los frenéticos preparativos para tener listos los 168 aparatos de la segunda oleada, en cincuenta minutos todo está preparado y la fuerza de portaaviones aproa al viento para iniciar las maniobras de despegue. En el Soryu los nueve Reisen "Zero" y los diecisiete Aichi 99 "Val" calientan motores atentos a las señales del puente de mando.
El mando de los cazas del Soryu recae en el joven teniente de navío Fusata Iida, su objetivo la base de hidroaviones de Kaneohe, situada al este de Oahu. El oficial de vuelo da la señal, Iida acelera el motor y suelta el freno. El "Zero" recorre la cubierta alzando el vuelo seguido por el siguiente caza, en pocos minutos todos los aparatos se encuentran en el aire dirigiéndose en perfecta formación hacia su destino. Aproximadamente son las 07'00 horas y en poco más de media hora la primera oleada alcanzará Oahu, ellos lo aran a las 08'40 horas y todos son conscientes de que la resistencia que encontraran será mucho mayor, pero a pesar de ello piensan cumplir su misión y regresar victoriosos del ataque.Los nueve "Zeros" de Iida serán precedidos en su ataque contra Kaneohe por la 5ª unidad de ataque de bombardeo horizontal compuesta por 18 "Kates" del Shokaku escoltados por la 4ª unidad de combate de cazas con 9 "Zeros" del Hiryu.
Cuando los bombarderos van iniciar su ataque la base de Kaneohe presenta visiblemente los destrozos ocasionados por los 11 "Zeros" del Shokaku y del Zuikaku de la primera oleada que la atacaron a las 07'48 horas. Son las 09'00 horas y en esta ocasión los norteamericanos no son sorprendidos, recibiendo a los atacantes con un nutrido fuego antiaéreo. Los "Kates" bombardean los hangares y los hidroaviones estacionados, apoyados por el fuego de los cazas del Hiryu.
Los cazas de Iiata llegan a escena diez minutos más tarde, efectuando una rápida y demoledora pasada sobre los hidroaviones PBY "Catalina" aparcados junto al agua. Iiata asciende satisfecho por el éxito conseguido, pero de inmediato el rictus de la cara se transforma en onda preocupación al advertir que el indicador de combustible desciende de una forma alarmante. Un proyectil americano ha perforado el depósito y en su vuelo el caza desprende un fino hilo blanquecino que delata la avería...
Fusata Iida sobrevuela en círculos el aeródromo a la espera de que todos los aparatos de su unidad vuelvan a la formación. Cuando está seguro de ello encabritó el "Zero" iniciando un vertiginoso picado hacia las instalaciones de Kaneohe. El teniente de navío Iyozo Fujida creyó que su superior se lanzaba para realizar una nueva pasada de ametrallamiento, inmediatamente efectuó un rizo invertido para seguir a Iida acelerando al máximo para situarse tras la estela del caza. Conforme descendían hacia los edificios del aeródromo Fujida se dio cuenta que la intención de Iiata no era la de efectuar la supuesta pasada, sorprendido y apesumbrado tiró hacia arriba los mandos abandonando el picado sin apartar la vista del caza de Iida.
El "Zero" persistió en su descenso sin dejar de disparar hasta que impactó contra el edificio de la armería en medio de una gran deflagración.
Los pilotos japoneses finalizaron su ataque, se reagruparon y abandonaron Kaneohe satisfechos por haber conseguido alcanzar el éxito en su objetivo. Entre las llamas y el humo los norteamericanos respiraron finalmente, indignados y pletóricos de rabia, suponiendo que los ataques habían finalizados. Cada uno sintió en su interior algo opuestamente distinto, pero todos se preguntaron... ¿Por qué el piloto del "Zero" se estrelló contra la armería?.
Iyozo Fujida intuyó el motivo, regresando al Soryu no dejó de pensar en Iida. El "Zero" impactando en la estructura de la armería se repetía una y otra vez. Y en su interior no pudo evitar sentir algo de envidia y un profundo respeto por su superior. Fusata Iida debió de darse cuenta de que con la avería no podía regresar al Soryu, cosa que sí creyó el resto de pilotos de caza en un principio, y que no iba a sobrevivir. Si su caza se precipitaba sobre el océano no había ninguna posibilidad de ser rescatado, su muerte hubiese sido inútil...Es duro, no podemos negarlo ni alabarlo, pero sin duda alguna fue, bajo el patrón de conducta japonés de aquella época, una opción acertada. Su vida estaba sellada en el momento de ser alcanzado, no podía regresar al portaaviones. Un piloto occidental hubiese optado por la "rendición", saltando en paracaídas, pero recordemos que el código del bushido japonés no aceptaba la rendición. Por tanto Iiada fue consecuente con ese código y optó por inmolarse intentando causar el mayor daño posible al enemigo. A de quedar claro, no obstante, que fue una opción tomada en un momento crítico no una determinación preconcebida antes de partir. Su intención era regresar con vida, no perderla en el ataque, por tanto no podemos considerarlo un Kamikaze.
De no haber existido el cuerpo de pilotos suicidas como tal, Fusata Iida hubiese pasado a la historia como un caso atípico dentro de la locura humana de la guerra. O como una media verdad cinematográfica (recordemos la película Tora, tora, tora). No obstante la comparación es inevitable.
1- Ruta de la primera oleada de ataque
07:48h 11 "Zeros" ametrallan las instalaciones.2- Segunda oleada:
09:00h 9 "Zeros" (teniente de navío Nono) atacan los hangares en apoyo de los "Kate"3- Segunda oleada:
09:00h 18 "Kates" efectúan un ataque de bombardeo horizontal.4 y 5- Segunda Oleada:
09:10h La unidad de combate de Fusata Iida inicia su ataque.
09:15h Ruta de retirada y situación del edificio de la armería, donde se estrelló Iida.
2# El Curtiss (AV-4) recibe un inusal visitante
09'10 horas. El buque nodriza de hidroaviones Curtiss se encuentra anclado un poco apartado de Pearl City, en la orilla opuesta de la isla Ford. La segunda oleada de ataque japonesa ha encontrado una fuerte oposición antiaérea, lo que no impide que realicen su misión con una mortífera efectividad.
El "Val" con el númeral en su cola AI-225 del Akagi lanza sus bombas sobre el arsenal e inicia la recuperación del picado sobre la isla Ford. Justo en ese momento es alcanzado por el fuego antiaéreo, posiblemente por los artilleros del crucero ligero Raleigh, el piloto utiliza la poca potencia que le queda al motor para virar sobre el ala derecha y dirigir el averiado bombardero en picado hacia el puerto. En el Middle Loch localiza un grupo de destructores, pero entiende que las averías son graves y no podrá alcanzarlos. Divisa al Curtiss y no duda en lanzarse contra él.
La acción es vertiginosa, el "Val" pica contra el nodriza de hidroaviones perseguido por la DCA de todos los buques de la zona, el piloto consigue mantener la trayectoria y estrella su avión contra la grúa de hidroaviones de estribor. El impacto es tremendo y de inmediato se declara un gran incendio, restos incandescentes caen por toda la cubierta en donde los hombres corren aterrorizados de un lado para otro para evitar la lluvia de esquirlas, algunos de ellos se lanzan al agua convencidos de que el buque está sentenciado, otros, los menos afortunados, quedan tendidos heridos o muertos diseminados sobre la castigada cubierta.
En el puente de mando un marinero localiza un cadáver intacto: El del piloto japonés, que ha quedado con un rictus en la cara parecido al de una sonrisa, pero lo que realmente desconcierta a los americanos es que... ¡Lleva un anillo de la universidad de Oregon!.
Al igual que la desesperada acción de Fusata Iida, está fue una determinación tomada en el último momento, no una preconcebida de antemano, por tanto está actuación tampoco puede ser tomada como una acción kamikaze. Aunque en muchos libros aparece como "El primer kamikaze de la historia", tan sólo puede ser tomada como un ejemplo a tener en cuenta a la hora de profundizar en la conducta de los pilotos kamikaze del final de la contienda.
En está ocasión el piloto no consiguió hundir el buque, posiblemente no era esa su intención, pero el gran incendio ocasionado por su acción atrajo la atención de los pilotos hambrientos de una nueva presa. El Curtiss sobrevivió al ataque, pero no sin sufrir un duro castigo y perder diecinueve hombres de su tripulación y pasar a la historia, aunque erróneamente, como el primer buque de la contienda en recibir el impacto de un kamikaze.
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